En torno a dicha temática se desarrollan
los cuatro capítulos de la obra de Bauman publicada por primera vez
en inglés durante el año 2003, de los cuales a continuación se
hace una breve reseña destacando los puntos principales de cada uno:
El prólogo, dada su naturaleza, da una
breve pero basta introducción sobre el contenido de la obra; este
comienza hablando acerca de las relaciones humanas que si bien a lo
largo de la historia y las costumbres son vistas como un sueño, con
el tiempo se han transformado en pesadillas para quienes comparten un
vínculo en común.
Esta clase de actividad de esparcimiento y
recreación se desarrolla y subsiste dentro de un clima de constante
tensión que se mantiene a la expectativa de su propio éxito o
fracaso; en torno a ello, el autor hace una analogía, afirmando que
tal como los automóviles, si lo que se busca es la funcionalidad de
una relación sentimental, esta debe someterse a un servicio
periódico que sirva para recapitular y verificar si el vínculo está
cumpliendo con las expectativas de ambas partes, o bien, si alguno de
los implicados no está obteniendo el grado de satisfacción deseado
y por tanto, deba darse por terminado el contrato afectivo.
Derivado de lo anterior, surge la
conceptualización de las denominadas “relaciones de bolsillo”
que Bauman explica como el tipo de vínculos caracterizados por no
implicar seriedad o un compromiso espiritual como base del mismo,
sino que es más como un guardadito del que se puede echar mano
cuando alguna de las partes sientan la necesidad de hacerlo, sabiendo
que en el momento en el que ambos decidan podrán volver a
almacenarlas en el cajón, donde estarán disponibles “por si
acaso”. Dichas relaciones parecen ser bastante convenientes y poco
arriesgadas además de no limitarse; es decir, tienen la ventaja de
mantener las puertas abiertas a otras posibilidades de relación que
pudieran satisfacer en mayor porcentaje los deseos del individuo.
En este tenor, actualmente se vive en una
era ya no de relaciones sino de conexiones pues, en el contexto de la
globalización y sus efectos, los vínculos tal como las redes se
pueden conectar y desconectar a voluntad y consciencia, sin
dramatismos ni padecimientos por los “horrores del encierro” y la
“indeseable indisolubilidad” que el compromiso y matrimonio
significan.
En consecuencia, el contenido del libro
versa sobre el quebrantamiento de los vínculos afectivos, así como
los riesgos y angustias de las personas, causados por vivir solos y
afectivamente separados en el mundo globalizado, en la inquietante
modernidad líquida.
Capitulo I: Enamorarse y desenamorarse.
El capítulo uno introduce al
lector, al tema central de la obra, el amor. El amor para Bauman,
tiene una estrecha similitud con la muerte, ambos son acontecimientos
característicos del ser y que por su naturaleza se convierten en
inexplicables e incomprensibles, sin embargo, aunque se sabe
incomprensible, posee un estatus propio, mismo que le permite
establecerse como meta universal.
De igual forma, refiere que el
enamoramiento (etapa que antecede al amor), desarrolla en el ser la
creencia de la adopción de una destreza, misma que con el tiempo
brinda experiencia, es decir, quien se enamora repetidas ocasiones es
mas tendiente a mejorar con él paso de las relaciones, y al llegar
a su máxima expresión encontrar el amor. El amor al se el último
eslabón (en la cadena del enamoramiento) se encuentra muy cercano a
la trascendencia y por lo tanto esta “cargado de riesgos”, pues
como afirma Bauman “Toda creación ignora siempre cuál será su
producto final”, producto que emana de dos seres que conforman uno
mismo “una ecuación”.
Es así como el amor que vive
evoca diariamente derrota, “disuelve su pasado a medida que
avanza, no sabe que esperar, ni lo que le puede deparar el futuro, es
un “préstamo hipotecario a cuenta de un futuro incierto e
inescrutable”.
El declive del amor comienza
con la llegada del deseo, mismo que confunde la finalidad del otro,
el amor es un sentimiento sólido, que trasciende y se establece
permanentemente en el ser, mientras que el deseo se convierte en su
opuesto al necesitar sacearse de manera inmediata, es momentáneo y
no adquiere compromisos.
Si bien es cierto, uno
acompaña al otro, cuando el ser potencializa la importancia del
deseo, comienza a desvanecer la solidez del amor, trasladándolo a un
estado líquido, maleable, adecuado para cubrir las necesidades
afectivas inmediatas, sin importar el resguardo del futuro, de esta
manera el hombre comienza a visualizar las relaciones afectivas como
producto de consumo donde se deben evaluar costos y beneficios, por
lo que se convierte convenientemente necesario desplazar las
relaciones estables por relaciones efímeras, que ahora se expresaran
a la par de la evolución del hombre, encontrando nuevas categorías
de relación entre las que se encuentran: las conexiones o redes y
las relaciones de bolsillo.
Ambas tipologías permiten al
sujeto desentenderse del compromiso, por su parte las relaciones de
bolsillo, “se denominan así porque uno se las guarda en el
bolsillo para poder sacarlas cuando le hagan falta”, son relaciones
que se estancan en la posibilidad frente a la necesidad de saciar un
hueco de manera inmediata, son los “comodines” que se expresan
ante la racha de soledad.
de igual forma las conexiones
permiten al sujeto mantener la distancia adecuada para no
comprometerse, pero la cercanía necesaria para permanecer presente,
teniendo dos opciones que simplifican aun más su existencia
“archivar o borrar”, tal como un mensaje de texto.
De igual forma Bauman concluye
que el principal problema de las relaciones de pareja es la falta de
comunicación y la transformación de la afinidad (convicción) al
parentesco (obligación).
Capitulo II: Fuera y dentro de la caja de
herramientas de la sociedad.
La cultura nació de ese encuentro entre
los sexos. En él, la cultura ejerció por primera vez su capacidad
creativa de diferenciación. Huérfanos de Eros, la
liquidez de las relaciones ha llevado el eros a deambular por las
calles en búsqueda de aquellos que aun crean y tengan la esperanza
de algo sólido, existe una constante lucha y competencia de la
medicina por el dominio del sexo y de la reproducción.
Desconsolados por el futuro,
hablar de previsibilidad y compromiso, en
la actualidad la sexualidad ha dejado de ser un epistome de placer y
felicidad, se ha convertido en una cadena de desigualdades que la han
llevado a la miseria, se ha caído en satisfacciones medidas en
función a los costos de consumo. Tras
haber pasado de una sociedad de productores a otra de consumidores
perpetuos, establecer relaciones para siempre, hablar de compromiso,
es una cuestión fuera de sentido. Las relaciones se han convertido
en inversiones, en bienes como cualquier otro ¿Acaso hay una razón
para que las relaciones de pareja sean una excepción a la regla?
¡Pobre
de usted si duerme una siesta o baja la guardia!
“Estar en una relación” significa un montón de dolores de
cabeza, pero sobre todo una perpetua incertidumbre. Uno nunca puede
estar verdadera y plenamente seguro de lo que debe hacer, y jamás
tendrá la certeza de que ha hecho lo correcto o de que lo ha hecho
en el momento adecuado.
Sobre los hijos: consumo
emocional (idea costo beneficio), los
hijos como objeto de consumo emocional; la muerte de un hombre sin
hijos, (aunque no necesariamente de una mujer sin hijos, a menos que
se tratara de una reina o algo similar) implicaba la muerte de un
linaje: haber descuidado la mayor de las responsabilidades, dejar
incumplida la tarea más imperiosa.
El homo sacer: En relación al
crecimiento demográfico y globalizado, sobre la communitas y la
societas. La invasión y colonización de la communitas, sede de la
moral económica, a manos de las fuerzas del mercado de consumo,
representa el mayor de los peligros que amenazan hoy a la unión
humana pues se están creando seres aptos para el consumismo pero no
para relaciones sólidas o estables. La supervivencia y el bienestar
de la communitas (y por tanto, e indirectamente, también de la
societas) dependen de la imaginación humana, de su inventiva y
coraje para romper la rutina y aventurarse por caminos inexplorados.
Capítulo III: Sobre
la dificultad de amar al prójimo.
Se estructura en torno al precepto “ama al prójimo como a ti
mismo”, mismo que con el paso del tiempo se ha erigido como un
postulado clave incuestionable para la vida civilizada; sin embargo,
dentro de esa incuestionabilidad surge la inquietud de cuestionarse
¿y por qué hacerlo? ¿Qué consideración ha tenido el prójimo,
qué virtud o cualidad tiene para que se le ame como a uno mismo?
En el mundo moderno, menciona Bauman, la
gente está interesada únicamente, o en mayor medida, a la
autosatisfacción y búsqueda de la propia felicidad donde amar a
alguien implica amarse a sí mismo en otra persona debido a su
semejanza o la idea de perfección propia reflejada en el prójimo;
por ende, el precepto en cuestión constituye uno de los menos
cumplidos actualmente.
El libro refiere que se ha manejado como un
acto de fe que diferencia a los seres humanos de las bestias, las
cuales solo piensan en sobrevivir el día a día y lo hacen gracias a
sus instintos. Cabe aclarar que los seres humanos somos iguales a los
animales en cuanto al sentido instintivo que permite a ambos
defenderse en caso de algún peligro y predispone al cuerpo para
actuar poniendo como finalidad la supervivencia; no obstante, es el
amor propio y mutuo el que diferencia a las personas, dándoles el
carácter de humanidad.
Derivado de lo anterior, el autor propone
una respuesta a la interrogante de qué es lo que amamos en nosotros
mismos y que tenemos que ver reflejado en los demás para desarrollar
el mismo sentimiento; este afirma que tal elemento es la esperanza de
ser reconocidos y amados, mismos que se expresan mediante la
sensación de que somos respetados e importantes para otras personas;
y entonces, es obvio que los otros esperan lo mismo de nosotros para
amarse a sí mismos, pues la “negación del amor conlleva al
autoaborrecimeinto”.
Amar al prójimo es, pues, el respeto al
carácter único de cada persona y en pro del mismo se debe hacer
conciencia sobre el hecho de que ningún tipo de dolor es excusable,
bajo ninguna circunstancia y a ningún precio puesto que atenta
contra la dignidad humana. No obstante, los efectos del
neoliberalismo y la creciente globalización ha privilegiado a través
de diferentes medios de difusión social la idea de la ley del más
fuerte, donde la vida solo se trata de sobrevivir mediante la derrota
de los demás, de esos otros que conforman nuestro entorno y con
quienes se debe colaborar hasta que llegue el momento de eliminarlos,
pues “la confianza, la compasión y la demencia son elementos
suicidas en el juego… no confíes en nadie”.
Uno de los puntos principales del presente
apartado es el concepto de “relación pura” propuesto por Anthony
Giddens, retomado por Zygmunt Bauman para explicar el tipo de vínculo
que predomina actualmente en el mundo, donde ya no se hacen presentes
( o por lo menos no con la misma magnitud que antes) los sentimientos
y la fidelidad, esto por constituir riesgos innecesarios tomando en
cuenta que tarde o temprano, todo tiene una fecha de vencimiento.
Por tanto, dado lo manifestado en párrafos
anteriores, las personas tiene proyectos de vida a corto plazo, todos
ellos breves, efímeros y únicos, sin miras a un “hasta que la
muerte los separe” o a un “ser fiel en los próspero y en lo
adverso”.
Capitulo IV: La unión desmantelada; sobre
las injurias y las angustias de la modernidad.
Desde sus comienzos, la
modernidad produjo y siguió produciendo enormes cantidades de
sobrantes humanos. La sanción definitiva del poder soberano moderno
resulto ser el derecho a eximirnos de la humanidad.
Sobre la soberanía, el
territorio o familia y los arrojados y/o sin identidad (vida
indigna), la producción los desechos en un nuevo marco de desborde
(explicación geográfica de cómo está organizada la producción,
la vida, el desarrollo, etc.). Los espacios del primer mundo y los
territorios fronterizos, de tercer mundo, de espacios de recolección
y trata de desechos, la herencia de la modernidad, el capitalismo y
la globalización.
Las relaciones por internet se
convierten en el modelo que se exporta al resto de relaciones de la
vida real. De hecho más que relaciones se buscan conexiones, ya que
estas no necesitan de implicación ni profundidad, en las conexiones
cada uno decide cuando y como conectarse, y siempre puede pulsar la
tecla suprimir.
Bauman, Z.; "Amor Líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, Fondo de Cultura Económica, 2013.
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